Este es el segundo año en el cual el Grupo Global Energy & Resources de Deloitte Touche Tohmatsu Limited divulga sus predicciones para el siguiente año calendario.

 

 

A medida que la economía global resurge de la bruma que mantuvo oscurecido el panorama universal durante los últimos años, se evidencian señales de recuperación en lugares del planeta tan dispares como China, Estados Unidos, Brasil, Australia e India.

Otros mercados también comienzan a manifestar signos de mejoría y ya todas las principales economías mundiales han dejado atrás la agobiante etapa de la recesión. Sin tomar en consideración los indicadores económicos emitidos en las últimas semanas, los precios del petróleo han mostrado una tendencia al alza, llegando a rozar los topes superiores del rango de precios que oscilan entre 70 y 80 dólares el barril.

Es precisamente el rango de precios del petróleo lo que constituye una simple pero efectiva medida global y unificada de la recuperación económica mundial, apuntalando la solidez y sostenibilidad de una reactivación que habrá de afectar las maneras como todas las formas de energía habrán de producirse y consumirse en el futuro.
 
Algunos cuestionan la utilidad de las predicciones como indicadores para la ejecución cotidiana de las gestiones administrativas de las empresas energéticas. Surgen preguntas como: ¿Cuán veraces pueden ser las predicciones, si se toman en consideración la incertidumbre que aún empaña las perspectivas económicas de un considerable número de naciones alrededor del mundo, y el papel que los gobiernos desean tener dentro de un universo que gira en torno de los estímulos?
 
Ciertamente, la labor de prever el curso que habrá de tomar la economía en los próximos 12 meses no es tarea fácil; pero, desde mi punto de vista personal, creo que es concretamente esa dificultad la que da realce a la importancia que tiene toda perspectiva ponderada que se emita en tal sentido.

Las predicciones en sí no constituyen hechos y, por consiguiente, no deben ser tomadas como única fuente de información para la toma de decisiones de negocios con criterio; sin embargo, pueden ser útiles durante la formulación de estrategias, pues comprenden una amplia diversidad de opiniones y percepciones. Tales puntos de vista suelen estimular el debate ideológico, vislumbrar las posibles orientaciones que tomará la industria, e incluso, ayudar a identificar potenciales cursos de acción.
 
La metodología empleada para desarrollar el presente conjunto de predicciones contempló la celebración de minuciosas entrevistas a clientes, analistas de la industria y los más altos ejecutivos de la práctica energética de las firmas miembro de Deloitte alrededor del mundo.

Debo en este punto agradecer a todos aquellos que aportaron sus percepciones, conocimientos y experiencia, en momentos en que su atención era reclamada masivamente y disponían de poco tiempo para Peter Bommel líder de la Industria Global Energía y Recursos

Fusiones y Adquisiciones
Convergencia en torno de los mercados emergentes  

Las fusiones y adquisiciones corporativas juegan un papel principal dentro de la industria energética mundial, al fungir como herramientas esenciales para el control de la propiedad intelectual, el desarrollo de tecnologías de avanzada y el acceso garantizado a las fuentes de materias primas y recursos básicos.

En 2011, los esfuerzos por asegurar la disponibilidad de recursos energéticos a escala mundial probablemente convertirán los mercados emergentes en el segmento cuyas prácticas de fusión y adquisición de empresas crece con mayor celeridad.

Según datos aportados por la firma Dealogic, las negociaciones que implican transacciones de fusión o adquisición corporativa en los mercados emergentes (a nivel de todas las industrias) ya representan el 30 por ciento de todas las actividades globales de este tipo, contrastando con la caída que se observa en este tipo de actividades dentro del continente europeo (cuya cuota, equivalente al 29% del total global, es la más baja reportada en los últimos doce años1). 

Las fusiones y adquisiciones realizadas dentro de la industria energética parecen presentarse ahora por oleadas, siendo lideradas claramente por compañías de gas y petróleo de los mercados emergentes.

En un principio, China fue la encargada de dinamizar el sector de las fusiones y adquisiciones corporativas, al emprender una oleada de fusiones y adquisiciones en África y Asia (y, más recientemente, en América Latina), de la mano de sus compañías petroleras estatales, que se movilizaron agresivamente para asegurar su presencia en naciones ricas en recursos energéticos.

La segunda ola de fusiones y adquisiciones ya está en curso e involucra un segundo contingente de compañías estatales donde predominan las empresas energéticas nacionales de países como Rusia, Corea del Sur, Brasil y Malasia. Para garantizar sus fuentes de recursos, estas organizaciones están empleando agresivas tácticas de negociación, tales como las empleadas por la Korea National Oil Corporation, que lanzó la primera oferta hostil que se conozca de parte de una empresa de su nación para adquirir el control del grupo empresarial petrolero británico Dana Petroleum. La tercera ola, que apenas comienza a tomar forma, probablemente será liderada por compañías estatales de India y la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

En 2011, el entusiasmo que acompaña estas actividades de fusión y adquisición probablemente mantendrá su nivel y no decaerá en ritmo; sin embargo, como todo lo que sucede en la vida diaria, la identificación de un socio idóneo y la presentación de una propuesta no garantizan en sí el éxito al largo plazo.
De cara al futuro, las habilidades de las empresas para lograr una exitosa integración post-fusión serán de vital importancia, particularmente en los mercados emergentes, donde complejas diferencias culturales y financieras e impredecibles entornos regulatorios suelen entorpecer el logro de las sinergias previsibles.

Por consiguiente, las compañías deberán tomar en consideración la existencia de un número de riesgos post-fusión, tales como la calidad de las cifras financieras reportadas, la complejidad de las metas trazadas para el logro de sinergias y la viabilidad del plan de ejecución. Las diferencias estructurales también deberán ser tenidas en cuenta, especialmente en aquellas transacciones que impliquen la adquisición de compañías independientes por parte de entidades estatales.

Un análisis empírico de datos sobre las habilidades de integración post-fusión que actualmente poseen las empresas sugiere que los riesgos inherentes a las actividades posteriores a una transacción internacional de este tipo suelen derivarse, más que de factores externos como la nacionalidad del comprador o la firma objeto de la fusión o adquisición, de riesgos estructurales internos de las compañías involucradas.2 Más aún, dichos riesgos normalmente provienen de las diferencias que existen entre las estructuras organizacionales y administrativas de las empresas, o de la co-existencia de procesos de negocios disímiles.

En conclusión
Dada la importancia que tienen las actividades de integración post-fusión para la exitosa ejecución de transacciones internacionales de fusión o adquisición, las compañías que aspiren a participar en esfuerzos de este tipo en los mercados emergentes deberán perfeccionar su dominio sobre estas habilidades, con el fin de sortear eficazmente todo tipo de riesgo asociado a fusiones y adquisiciones corporativas.

Lo anterior contempla desarrollar tanto habilidades analíticas como habilidades para la gestión del cambio, a fin de llevar a feliz término este tipo de transacciones, de una manera que posibilite el mejoramiento y no el deterioro de sus niveles de desempeño empresarial.