Diego ArangoPor Diego Arango*
Nuestros ojos están hechos para mirar hacia afuera, todos los hechos y sucesos que acontecen en la vida.

Ellos nos permiten ver lo que queramos y lo que está a disposición del mundo: gente, naturaleza, cosas en fin, todo aquello que la vista está en capacidad de percibir. ¿Pero los ojos nos permiten ver el interior de cada uno de nosotros? Biológicamente no, pero espiritualmente y mentalmente sí, podemos hacer una introspección y encontrar muchas cosas bellas o feas dentro de sí mismo.

Vemos lo externo más no lo interno, nos ponemos una venda y amordazamos la mirada, es tanto lo que vemos hacia afuera que muy pocas veces armonizamos estas dos visiones y nos servimos de ellas para llevar nuestra vida. La mirada interior es muy importante como ejercicio permanente de superación y progreso integral, pues Dios está tanto afuera como adentro de nosotros y él nos permite a todos por igual observar el mundo y el micromundo personal, lo que pasa es que no somos conscientes de la mirada interior, lo dejamos como algo esporádico y reconfortante en momentos de apremio, pero no como una base firme de practica permanente que nos guie en el silencio de uno mismo.

Debemos hacer un esfuerzo para tener esa mirada interior que nos lleve a un comparativo de nuestra armonía, que podamos ser uno solo tanto adentro como afuera, que quien nos vea advierta esta coherencia que inspire confianza y realidad, pero lo más importante es la seguridad personal de no tener dos personalidades, que seamos un solo ser y la mirada interior es la clave para lograr esta armonía que nos traerá enormes beneficios en el desarrollo de nuestras vidas.

*Presidente Teleamiga Internacional. www.diegoarango.com