•         El gerente de Patrimonio US, Hugo Infante, explora las fibras internas del ser humano que motiva sus decisiones financieras.
•         La dopamina es la sustancia responsable en los momentos de euforia, cuando el inversionista se deja llevar por las emociones cuando invierte.

Bogotá.- En momentos en que las acciones colombianas reportan una valorización cercana a 30% en lo corrido del año y cuando títulos como Ecopetrol hoy valen más del doble que cuando debutó a finales de 2007, es cuando se reconocen más los inversionistas tipo ‘reptil’, es decir, aquellos que se dejan llevar por la euforia cuando van ganando y no le ponen límites al riesgo.

Así lo explicó el especialista en finanzas personales y gerente de Patrimonio US, Hugo Infante, en el marco de Expoinversión 2010, una feria en la que además de encontrar opciones de inversión de todo tipo de productos financieros, los visitantes tienen la oportunidad de aprender a tomar decisiones más racionales cuando invierten.

Según el especialista, la sustancia responsable de estas emociones es la dopamina, un neurotransmisor que es generado por el hipotálamo, que permite la aparición de sentimientos de recompensa o placer, así como la ambición.

El experto y consultor presente en Expoinversión 2010, afirma que el grado extremo de la emocionalidad con el dinero se traduce en una hipotalamización, traducida como el cerebro de un reptil en este tipo de decisiones y que se hace evidente cuando el ser humano invierte cuando los precios están más altos, cuando se dejan seducir por rentabilidades exhorbitantes tipo Forex ó cuando no le ponen un límite a los precios de los títulos de la bolsa en los que invirtieron.

Pero entonces ¿cómo corregir esta tendencia? Según Infante, “es necesario destruir caminos neuronales aprendidos y entender que en cada fase de la vida los hábitos financieros son distintos”.
Eso significa que el inversionista debe salir de la zona de confort en la que se tiende a buscar que un producto financiero le genere el máximo de rentabilidad con el mínimo riesgo y por eso el inversionista del futuro debe reprogramar su cerebro.

De ahí a que surjan una serie de consejos ‘clave’:
1.       No hay que tomar decisiones de inversión desinformadas. Aunque hay mucha información en los medios, anuncios ó incluso el voz a voz presente en redes sociales, hay que tener cabeza fría para invertir. Por ejemplo: tener presente que si la inflación actual es de 2,3%, adquirir un producto por debajo de esa tasa ya nos lleva a perder.
2.       Hay que ponerle un límite a la rentabilidad esperada. A veces es mejor irse temprano de la fiesta y no esperar a que lo saquen cuando se acabe todo el trago.
3.       No hay problemas financieros, sino humanos.
4.       Aléjese de su zona ‘no humana’. Uno no llega a una droguería a preguntar que le venden, sino que busca un antibiótico específico. Así es en las finanzas: no todos los productos le funcionan bien a todo tipo de inversionistas. De ahí la importancia de tener un coaching financiero.
5.       Tener siempre un plan de riesgos antes de invertir: hay que contar con un fondo de emergencia, un plan educativo, uno de salud, una póliza general, plan de retiro e incluso, tributario.
6.       Defina su perfil de riesgo. ¿Prefiere hacer canotaje ó quizá sea mejor para usted montar en bicicleta estática?.
7.       Busque su equilibrio. Ni demasiado ambicioso, pero tampoco miedoso.
8.       Evite aprender después de una crisis.
9.       No se deje seducir por la rentabilidad.
10.     Disfrute de un buen plan financiero.