La falta de educación financiera hace que las personas sean vulnerables ante el fraude o utilicen figuras de captación ilegal de dinero.

 

Hoy más que nunca hay que trabajar en la consolidación de una cultura de protección a los consumidores financieros. Según la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), los jóvenes saben poco sobre cuestiones financieras y piensan que es un tema aburrido y estresante.
 
 
El generalizado analfabetismo financiero que existe en el país hace que los ciudadanos no valoren los riesgos en los que incurren, no entiendan cómo manejar sus deudas, no conozcan sus derechos y obligaciones, e incluso, que se sientan intimidados por el desconocimiento o la percepción de complejidad de los productos y servicios de crédito, ahorro o inversión.
La afirmación fue hecha por el vicepresidente económico de Asobancaria, Daniel Castellanos, en el marco del I congreso de protección al consumidor y educación financiera que se realiza en Bogotá.
 
La falta de educación financiera hace que las personas sean con facilidad víctimas de fraude, incurran en sobrecostos –cayendo en manos de agiotistas, por ejemplo– o utilicen figuras de captación ilegal de dinero. Prueba de ello es el número de personas afectadas por las pirámides, que de acuerdo con el ex superintendente de sociedades, Hernando Ruiz, se acerca a 676.000 personas en todo el territorio nacional, o el hecho de que el 79% de los hogares colombianos (5,2 millones de hogares), ha utilizado servicios de crédito informal por lo menos una vez en su vida como lo revela la encuesta nacional sobre servicios financieros informales.
 
Otro dato preocupante lo revelan los resultados de la Encuesta de Carga y Educación Financiera de los hogares que aplicó el Banco de la República a los bogotanos que cuentan con algún producto del sistema financiero. Allí se aprecia, por ejemplo, que sólo el 0,76% de los jefes de hogar encuestados, todos hombres, mayores de 30 años y pertenecientes a los dos quintiles más altos de ingreso, logró responder correctamente las 10 preguntas del módulo de educación financiera. Si bien los resultados indican tendencias similares a las encontradas internacionalmente, las tasas de respuesta correcta son bastante inferiores a las de los países desarrollados.
 
 
Para la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia el adecuado funcionamiento del mercado depende del trabajo que se haga en tres frentes claves:
 
1.       Proveer herramientas que hagan pública la información relacionada con los costos y condiciones de los servicios financieros para que así los consumidores tengan información clara y oportuna.
2.       Reconocer y garantizar los derechos y deberes de los consumidores financieros.
3.       Desarrollar entre la población la habilidad para analizar la información disponible, para tomar decisiones acertadas y propiciar cambios positivos en los hábitos financieros.
Según el vicepresidente económico de la agremiación, “llegó el momento de enseñar. El reto que tenemos todos es lograr que los colombianos sean personas financieramente educadas, con capacidad de tomar mejores decisiones en cualquier etapa de su vida, y de desarrollar hábitos responsables que mejoren su bienestar. No podemos olvidar que unos ciudadanos formados en temas de finanzas y economía tienen una mejor relación con el sistema financiero, están en capacidad de medir sus riesgos, evaluar la calidad de los servicios y cumplir con sus obligaciones”.
 
¿Por qué hay que proteger al consumir financiero?
Los mercados han evolucionado rápidamente y tienden a complicarse en la medida en que progresan la innovación y la tecnología, lo que hace necesario un profundo y significativo avance en la consolidación de una cultura de protección a los consumidores financieros. En tal sentido, la reforma financiera de 2009, que estableció normas en la materia, permitió avanzar en la adopción de un régimen especial de protección al consumidor que era inexistente hasta ese momento, convirtiendo al sector en el país que mayor protección garantiza a sus consumidores.

“Es fundamental que se piense en los jóvenes pues datos de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), señalan que ese grupo poblacional sabe poco sobre cuestiones financieras (menos que los adultos), y piensa que es un tema aburrido y estresante. Lo más preocupante es que de acuerdo con las tendencias del mercado, ellos tendrán que ser financieramente más hábiles que nosotros, los adultos”, señala el vicepresidente económico de Asobancaria, y añade que la educación financiera debe empezar desde la infancia y continuar durante las diferentes etapas de la vida”.
Educar desde los colegios
 
Si bien es importante que la educación financiera sea un derecho y un principio que debe regir las relaciones entre consumidores y entidades vigiladas, es útil incluir la educación financiera en los programas escolares. Para la agremiación, entre más temprano se brinden herramientas a las personas para que puedan desempeñarse exitosamente en su vida diaria, mejor. De ahí que la inclusión en el Plan Nacional de Desarrollo, gracias a la gestión activa de Asobancaria, de un artículo que insta al Ministerio de Educación Nacional a incluir dentro del portafolio de proyectos que ofrece a las secretarias de educación, el componente de educación económica y financiera, abre una puerta para que este asunto se empiece a reconocer como una prioridad para el desarrollo económico y social del país.