Las habilidades y características que tienen las mujeres cuando ocupan lugares de decisión dentro de la empresa. Cuáles son los obstáculos que les impiden crecer profesionalmente:

 

 

Si bien el tema de las diferencias en los estilos femenino y masculino de management está presente hace años en el ambiente laboral, históricamente fueron consideradas como un déficit para la mujer.
Recién a partir de fines del siglo XX se ha comenzado a comprender el valor de las cualidades y atributos femeninos y se han encuadrado en la perspectiva más amplia del respeto por la diversidad en general, el aprecio por los talentos heterogéneos y complementarios.

A medida que las organizaciones enfrentan cambios constantes, más incertidumbres y mayores complejidades, aumentan las necesidades de adquirir habilidades adicionales a las tradicionales más vinculadas con la cultura corporativa masculina.

Cualidades imperiosas tienden a ser la flexibilidad, el manejo de la ambigüedad, la construcción de variables y tareas simultáneamente, la solidaridad, entre otras. En este contexto, el estilo femenino de liderazgo, caracterizado por brindar perspectivas integradoras, empatía, construcción de confianza y habilidad de establecer y preservar relaciones, pasa a ser especialmente apto y necesario para enfrentar los desafíos actuales de los negocios.

Las mujeres pueden aportar con nuevos atributos resultados de su historia y aprendizaje, su incursión en el mercado laboral también enriquece a los hombres.

NUEVO ESCENARIO

Hasta los ´60, los hombres y las mujeres recibieron distintas señales de lo que se esperaba de cada uno. De las mujeres, que fueran esposas, madres, voluntarias en la comunidad, maestras y enfermeras, emocionales, afectivas y vulnerables. Sus habilidades se centraban en cooperar, apoyar, ofrecer respaldo, comprender y brindar servicio a los demás, mientras que de los varones se esperaba que fueran competitivos, fuertes, decisores y que mantuvieran el control. Estas expectativas, que operaron fuertemente en la construcción de modelos predominantes y en la socialización, explican alguna de las diferencias que todavía hoy podemos encontrar.

Las que sigue son sólo generalizaciones para entender tendencias y perfiles, pero pueden existir diferencias individuales que dependen de muchos factores. En general, los estudios coinciden en que las mujeres en términos de management, están:

 Capacitadas para el multitasking, es decir, para hacer varias cosas a la vez.
 Orientadas a desarrollar relaciones, a la colaboración, el networking y preocupadas por fomentar el trabajo en equipo.
 Propensas a la delegación y a la formación de colegas, por el rol tradicional de educadoras que se les ha confiado.
 Conscientes de la motivación intrínseca, por lo que tienden a evaluar el panorama no tanto en virtud solo de los resultados sino de los elementos que provocan satisfacción personal.
 Apasionadas por el trabajo, en parte porque este representa un novedoso horizonte que valoran y no quieren perder.
 Organizadas, con exigencia personal y constantes deseos de superación.
 Preocupadas por el desarrollo profesional, sin desatender sus necesidades familiares/maternales.
Sin embargo, también existen algunos obstáculos que deben enfrentar a la hora de gerenciar y hacer carrera.

Entre ellos se destacan:

• Demandas de la vida familiar. Las mujeres continúan siendo el centro de la vida familiar con toda la carga que ello implica.
Según el grado de avance en la comprensión de estas temáticas, aun persisten sociedades en las que la decisión de promover a la mujer a posiciones demandantes están basadas en las responsabilidades que tienen o no como madres.
• En cualquier momento y en cualquier lugar.
Otro d e l o s obstáculos más comunes es el modelo de negocios que identifica el liderazgo con la disponibilidad absoluta y la movilidad.
• Necesidad de identificarse con un estilo de liderazgo propio.
Las mujeres enfrentan el desafío de conciliar con el modelo social de liderazgo masculino las conductas y actitudes que las investigaciones y la imagen colectiva valoran y asocian con ellas: intuición, preocupación por el otro, sensibilidad. Les preocupa encontrar un estilo de liderazgo personal compatible y aceptado en las organizaciones masculinas.
• Dificultades para tener mayor seguridad en si mismas.
En especial a la hora de valorar sus competencias y de confiar en su carrera profesional.

La ausencia de roles femeninos para imitar, la dificultad para encontrar mentores, y la menor experiencia histórica en posiciones directivas, les coloca una piedra en el camino a la hora de promover sus competencias. Esto, sumado a todos los obstáculos antes mencionados, alimenta la propensión de las mujeres a subestimar sus propias contribuciones al negocio y a ser menos proclives a reconocer y apreciar su performance.

Más allá de cualquier consideración sobre semejanzas o diferencias en el estilo de management entre géneros, no hay duda de que el rol de los lideres es estar al frente promoviendo el dialogo como plataforma del cambio cultural y realizando acciones que hagan del ambiente laboral un espacio inclusivo, colaborativo y de respeto mutuo. Las mujeres traen al campo del management la oportunidad de reflexionar sobre el valor de una cultura en la que las personas se sientan cómodas porque se incentivan las diferencias, porque pueden complementarse y potenciarse, lo que favorece la productividad y un entorno de compromiso.

Fabiana Gadow
Directora de Regional de RRHH Deloitte LATCO.

VIEJO ESTILO
Hasta los ‘60, se esperaba que las mujeres se centraran en cooperar, ofrecer respaldo: sus actividades más comunes eran maestras o enfermeras.

EQUIPO
Actualmente, las mujeres en cargos ejecutivos se caracterizan por desarrollar las relaciones, la colaboración y fomentar el trabajo en equipo.
 
FAMILIA
Las mujeres enfrentan el hecho de seguir siendo el centro de la vida familiar, y esto en muchas empresas dificulta su progreso
 
MULTITASKING
Un factor que distingue a las ejecutivas de sus pares masculinos, según un estudio, es su capacidad de realizar múltiples tareas al mismo tiempo.