La inundación del 87.5% territorio colombiano perjudica gravemente el desarrollo ganadero del país, haciendo que disminuya la producción de carne y leche.

Una de las zonas afectadas por el invierno ha sido la sabana de Bogotá, en donde 2 mil 500 hectáreas de hortalizas, frutas y pastos se perdieron por el desbordamiento del río Bogotá a la altura del Municipio de Mosquera.

Debido a la inundación de los potreros la comida se hace escasa, causando problemas en la alimentación del ganado y al tener que remplazar el pasto por   heno, se incrementan los costos para el productor así como se genera resistencia por parte de los animales que no lo comen, haciendo que pierdan peso mientras se acostumbran a esta dieta.

Hay enfermedades a nivel de la de la pezuña por la cantidad de barro y humedad que se produce por el invierno, esta infección que se produce por el invierno es delicada porque origina que el animal deje de caminar, comer y por ende se genera disminución en la producción de leche y ganancia de peso.

 “La producción de leche se perjudica con el invierno porque cuando se reduce el espacio para el tránsito de las vacas, la humedad y la menor temperatura hace que los animales se estresen causando la retención y disminución en  la producción de leche, pues el estrés hace que se generen sustancias que impiden que la leche se produzca en forma normal”, explica Germán Prada, Coordinador de la Clínica Veterinaria de la Universidad de La Salle

“En el ganado de carne algo similar, si el animal se estresa baja su consumo de alimentos, baja su peso diariamente retrasando el crecimiento y su periodo de cebo”, añade Pineda.

Otro gran problema, por cuenta del invierno, se origina cuando los animales están todo el tiempo cerca a agua estancada lo cual puede llevar a  dificultades respiratorias. Incluso causan problemas digestivos por la contaminación de los potreros y del agua de bebida de los animales con aguas negras, como la del río Bogotá o la de caños de desechos.
 
Propuestas para mitigar esta cadena de problemas

•        Asegurar comida (forraje o heno) a los animales.
•        Movilizar los animales a potreros más seguros.
•        Para los problemas de pezuña, cuando están comenzando las lluvias es importante reforzar las formas de manejo de los pediluvios que son tratamientos que se le hacen a las pezuñas para fortalecerlas y así posibilitar que resistan la humedad y el barro.