De acuerdo con Asobancaria, en los últimos cuatro años el número de personas con microcrédito ha crecido 89%, al pasar de 629 mil en marzo de 2008 a 1,19 millones en marzo de 2011.

Igualmente, la cartera presentó durante el mismo período de tiempo, crecimientos anuales promedio de 30%, y a junio de 2011 alcanza un saldo de 5,3 billones de pesos, lo que demuestra los beneficios que ha generado el desarrollo de ese tipo de crédito en Colombia, especialmente en la población de bajos ingresos.

En el Congreso de la República cursa un Proyecto de ley (Comisión Tercera de Senado. Proyecto de ley 096), que obligaría a los establecimientos de crédito a ofrecer microcréditos preferenciales para la creación de pequeñas empresas, así como destinar hasta el 15% del total de sus colocaciones a dichos microcréditos, y que de éste porcentaje, el 50% se destine a los estratos 1, 2 y 3.

También que la aprobación de estos microcréditos no pueda sujetarse a la existencia de garantías reales, sino al plan de negocios presentado, y que los deudores a los que ampare la ley, tendrán derecho en cualquier momento a efectuar abonos al capital adeudado, lo que a juicio del gremio financiero es bastante inconveniente pues no observa la dinámica, ni las características propias del microcrédito y pareciera desconocer lo dispuesto en el Plan Nacional de Desarrollo.

Según la presidenta de Asobancaria, María Mercedes Cuéllar, “las normas actuales son claras en señalar que el microcrédito es para microempresas, categoría que deja por fuera las pequeñas y medianas, para las cuales existen otras normas que regulan su financiamiento.

Esto, en razón a que los montos y nivel de endeudamiento definidos para el microcrédito se ajustan a una realidad económica que difiere de las necesidades de las pequeñas empresas. En este sentido, el uso del concepto de ‘pequeña empresa’ que se hace en el proyecto, dejaría por fuera el financiamiento de las microempresas, lo que iría en contravía de la razón de ser de este tipo oferta crediticia”.

Otro de los aspecto negativos del mencionado proyecto de ley tiene que ver con que el microcrédito  es un modelo de negocio que ha llevado a que se creen bancos especializados en esa modalidad, como es el caso de WWB y Bancamía por mencionar algunos, que  tendrían que salir a vender su cartera y dedicarse a otra cosa, si se establece destinar un porcentaje hasta del 15% de la cartera bruta a esta modalidad de crédito.

“Adicionalmente, la magnitud de la colocación en microcrédito depende del tamaño del banco y de su especialidad y no es un criterio homogéneo como el que se plantea en el proyecto con la inversión forzosa. Dicha inversión conllevaría a que se destinen recursos para un nicho de mercado que para algunos bancos puede ser atractivo y para otros no, o muy alta para unos o muy baja para los otros, lo cual en cualquier caso, desatiende el criterio de especialidad propio de la competencia en el mercado.

Por otro lado, la intensión de la iniciativa es difusa en la medida en que esta modalidad de crédito, tal y como lo demuestran las cifras, ha tenido crecimientos significativos e importantes, así como solidez y atención adecuada de la demanda existente. No obstante, debe tenerse en cuenta que hacen falta algunos elementos que complementen el panorama regulatorio para esta modalidad de crédito y que no se tienen en cuenta en el proyecto”, señala María Mercedes Cuéllar.

Flexibilización en la tasa de usura

En contraposición al proyecto de ley 096, existen otras iniciativas como la flexibilización de la tasa de usura para microcrédito que está siendo evaluada por la Superintendencia Financiera y que ha generado resultados altamente positivos como el incremento en el número de desembolsos, aumento de los saldos de cartera, vinculación de nuevos clientes al sistema financiero y manejo prudente de la tasa de interés por parte de las entidades financieras.

Aumentó la cartera

El crecimiento de la cartera de microcrédito entre junio de 2010 y junio de 2011 fue de 35% para el total del sistema financiero. Si se analiza por tipo de entidad, los bancos, que tienen el 92% del total de esa cartera, registraron un crecimiento de 35%, el cual se debe en buena medida a la entrada del Banco WWB, que contribuye con un 11% al saldo total. Cabe destacar que, sin el Banco WWB, el crecimiento fue de 20%.

Aumentó el número de desembolsos

De acuerdo con cifras de Banca de las Oportunidades, el número de desembolsos que registraron el total de entidades que prestan microcrédito creció 21% entre junio de 2010 y junio de 2011.

Los bancos en particular presentaron un incremento de 26% para el periodo mencionado. Adicionalmente, el monto promedio por operación muestra una tendencia a la baja. Lo que es indicativo que se están desembolsando mayor número de créditos de montos
pequeños.

 

Entraron clientes nuevos

De acuerdo con un reporte de la Cifin, que mide los clientes que accedieron por primera vez a un producto de crédito, a través del microcrédito, se observa un cambio en la tendencia de crecimiento desde que comenzó la flexibilización en la tasa de usura.

De crecimientos negativos de hasta el 20%, se pasó a crecimientos positivos que superan el 40%. Es de anotar que esta forma de medición es bastante ácida porque realmente toma a quienes se benefician de la eliminación de restricciones para acceder al crédito, ya que solo cuenta a aquellas personas o empresas que nunca antes habían tenido productos del activo.

¿Se pegó al techo la tasa de interés?

La tasa de colocación promedio ponderada para el microcrédito, aunque sí aprovechó el nuevo espacio generado por las medidas, no se pegó al techo de la tasa de usura establecida para esta modalidad. Es más, la brecha aumentó de 3% en septiembre de 2010 a 9% en junio de 2011.

Para la presidenta de Asobancaria, María Mercedes Cuéllar, el microcrédito es un modelo de negocio especializado con un futuro necesario y promisorio que debe cumplir algunas condiciones para mantener un desarrollo sostenible entre las cales se destacan:

• Asegurar una estabilidad normativa a la comisión mipyme y a la tasa de interés y eliminar la tasa de usura de una vez por todas, asumiendo el costo político que esta decisión conlleva, pero privilegiando la inclusión financiera.

• Dejar en total libertad a los establecimientos de crédito para que decidan si entran o no a este modelo de negocio especializado.

• Cumplir con lo previsto en el Plan Nacional de Desarrollo.