La Presidente Saliente de Camacol Martha Pinto de de Hart destacó los valiosos instrumentos y disposiciones para dinamizar la construcción de vivienda que contempla el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 llamado “Prosperidad Para Todos”.

 “La aprobación de este plan propone ambiciosas metas de construcción de vivienda, pero con criterios de sostenibilidad de los proyectos a gran escala para mejorar la eficiencia durante el proceso constructivo y reducir los consumos de agua, energía durante su vida útil.”, resaltó Martha Pinto de de Hart. 

Entre los avances más significativos del Plan destacó el aumento de los subsidios familiares de vivienda aplicables a proyectos de renovación urbana, así como la propuesta  de una nueva fuente de recursos para continuar ofreciendo el subsidio a la tasa de interés y la promoción al desarrollo de proyectos de interés social mediante esquemas de arrendamiento puro o con opción de compra.

 Por el lado de la oferta, las iniciativas adoptadas se orientaron a la agilización de la habilitación de suelo urbanizable; al impulso de los proyectos de renovación urbana y se crearon incentivos para entidades que asignen créditos a la población informal. «Nos encontramos sin duda con una gran oportunidad de generar una economía vigorosa.  Estamos manejando un billón de pesos a subsidios directos y le estamos apuntando a los sectores que muestran rentabilidad», señaló la Ministra de Vivienda, Ambiente y Desarrollo Territorial, Beatriz Uribe.
 
Despega la locomotora de la vivienda

 “Con este panorama se puede decir que los rieles ya fueron puestos y que la locomotora de la vivienda debería estar iniciando su marcha, como en efecto lo muestran las cifras de Coordenada Urbana, el censo de edificaciones georeferenciado de Camacol”, afirmó la Presidente Saliente, Martha Pinto de de Hart.

Entre agosto de 2010 y marzo de 2011 se iniciaron 90.740 nuevas unidades nivel al que corresponde un aumento del 19% con respecto al mismo período del año anterior. En este lapso, el segmento que mayor crecimiento ha registrado es el de vivienda social, donde se inició la construcción de 43.761 unidades, lo que significa un crecimiento anual del 30%. En el segmento No VIS los resultados también han sido positivos. El inicio de cerca de 47.000 viviendas implica un crecimiento del 10% con respecto a lo observado un año atrás.

 Las cifras del licenciamiento también estarían dando muy buenas señales respecto del comportamiento futuro del sector. Según el DANE, entre agosto de 2010 y marzo de 2011 se licenciaron 11,3 millones de metros cuadrados para vivienda, esto es 4,3 millones de metros cuadrados más que lo registrado un año atrás. Por segmentos, las cifras mostraron un repunte tanto para VIS como para No VIS, con crecimientos de 68% y 60% respectivamente.

“Al corte de marzo de 2011 el número de empleados en nuestro sector ascendió a 1.083.000, lo que implica un crecimiento anual del 14%, cifra que representa 131.000 nuevos puestos de trabajo. Los indicadores del financiamiento de vivienda también han crecido de forma saludable. A marzo de 2011, la cartera crecía a tasas anuales superiores al 10%, con niveles de morosidad que no superan el 4%”, señaló la dirigente gremial.
 
 Los retos futuros

Para Martha Pinto de de Hart, no cabe duda de que la locomotora de la vivienda ya está en marcha. Sin embargo, para alcanzar la velocidad de crucero que requiere la meta del millón de vivienda es preciso actuar sobre varios frentes.

De acuerdo con la Presidenta de Camacol, es importante mantener el subsidio a la tasa de interés y asegurarle una fuente permanente de recursos.

Otro factor fundamental para asegurar la marcha de la locomotora de la vivienda es aumentar el monto per cápita de los subsidios de adquisición dirigidos a hogares con ingresos mensuales menores a dos salarios mínimos a través, por ejemplo, de subsidios territoriales complementarios.
Otro punto clave para lograr la meta de producción de vivienda es contar con un gran compromiso y responsabilidad de los gobiernos locales.

En conclusión, el mayor desafío para la política de vivienda es lograr que la gran demanda potencial existente se convierta en demanda efectiva.  “En la medida que se cierre la brecha entre una y otra sería posible alcanzar no sólo los niveles de producción de vivienda de la meta del cuatrenio, sino también reducir el déficit habitacional, impactando positivamente indicadores sociales como el de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) en el cual tres de sus cinco componentes están asociados a la vivienda”, puntualizó la Presidente Saliente, Martha Pinto de de Hart.