“La mayoría de las constructoras colombianas son pequeñas y no tienen la capacidad para fondear bancos de tierra o realizar grandes inversiones en urbanismo, por eso es clave mirar nuevas fuentes de financiación como a través de los fondos de pensiones, de inversión, de capital privado, inmobiliarios, fiduciarios y aseguradoras”, dijo Martha Pinto de de Hart, presidente Ejecutiva de Camacol.

 

Internacionalmente el ahorro institucional es una importante fuente de financiación de la actividad productiva. Edificaciones e infraestructura normalmente son una parte importante (aprox. 10%) del total de los portafolios.
 
Al corte de diciembre de 2010, el ahorro administrado por las AFP’s en Colombia totalizaba $115 billones, cifra que equivale al 22,3% del PIB.
 
“En una economía con una baja capacidad de ahorro como la colombiana, es importante hacer un aprovechamiento inteligente de estos importantes recursos de ahorro y movilizarlos de manera responsable para la financiación de la actividad productiva en general.” Sostuvo Martha Pinto de de Hart.
 
Foro sobre inversión Institucional
 
“Si bien Internacionalmente la industria edificadora tiene un socio natural en los fondos inmobiliarios que administran recursos de los inversionistas. En Colombia hay un importante espacio para este tipo de inversiones y poner el tema en la agenda es clave.” Dijo la dirigente gremial.
 
En el foro “Inversión Institucional en el sector edificador colombiano” organizado por Camacol que se realizará el 23 de febrero (www.camacol.co) se presentarán los factores de éxito o fracaso de aquellos países latinoamericanos (Chile, México, Perú) que en distinto grado han vinculado el ahorro institucional a la financiación de la actividad edificadora, así mismo, se revisará el esquema colombiano con los principales actores que intervienen en este escenario.
 
“El tema de la financiación cobra especial vigencia si se tiene en cuenta que el “Gran Salto” como hemos denominado en Camacol la meta de construir un millón de viviendas tiene como fuentes de financiación desde el lado de la demanda al  Estado ($10 billones: Nación $6 billones y entes regionales $4 billones) y  a los privados ($67 billones, entre crédito y ahorro), pero la construcción tiene que financiarse y es allí donde además de la banca tradicional se necesita a los  inversionistas institucionales.” Puntualizo Martha Pinto de de Hart.