Colombia fue  seleccionada por la IFC en América Latina  como piloto porque cuenta con dos características relevantes que no se encuentran en otras naciones.

Por un lado, la fuerte voluntad por parte del Gobierno de establecer como prioridad el tema del cambio climático.  Por el otro, la institucionalidad en el sector privado que hace confiar que en el país este tipo de inversiones sí funcionan. 

“El país emite menos de 1% toneladas de carbono a nivel global, no es un gran contaminador, más bien es una reserva.  No sólo hay que trabajar con los países más contaminantes, sino con aquellos que contaminan menos para formar ejemplos de modelos replicables”, comentó el Coordinador Regional de Clima de Inversión para Sur América de la IFC, Kristtian Rada.

El Convenio se basó en el estudio que elaboraron en Colombia la IFC y la Secretaría de Estado para asuntos Económicos (SECO) de Suiza y que muestra las oportunidades que tiene el país y el sector de la construcción para contribuir en la mitigación del cambio climático a través de la reducción de emisiones de carbono.

“Camacol canalizará el apoyo recibido de la IFC por un valor cercano a US$700.000, en temas como la asistencia técnica  y la divulgación de  las mejores prácticas de sostenibilidad en las nuevas construcciones.

Los primeros esfuerzos se enfocarán en la Vivienda de Interés Social (VIS) ya que se espera un crecimiento del 75% en los próximos años, además de aquellos proyectos que muestren un alto potencial de impacto en ahorro de recursos con relación a eficiencia energética, ahorro de agua y un adecuado uso de materiales en la actividad de construcción”, afirmó la Presidenta Ejecutiva de Camacol, Martha Pinto de de Hart.

La propuesta del convenio se enfoca hacia tres acciones prioritarias de sostenibilidad en los procesos de construcción y de reconstrucción de viviendas.

 “La primera, un marco regulatorio para incentivar la construcción sostenible.  La segunda, las capacidades técnicas instaladas, para reducir costos. “No es suficiente que los expertos sólo realicen foros o presentaciones, es clave que se cuenta con un pool de expertos internacionales que estén permanentemente acompañando a los constructores”, señaló Rada.

El último aspecto es el de la comunicación.  El cual se debe reforzar con más profundidad técnica y asegurar que le llegue a la demanda.  Por ejemplo, las personas todavía no tienen en mente pedir viviendas eficientes, todavía existe una discusión sobre el precio, sin tener en cuenta el ahorro en la facturación de la energía y del agua futuros.  No tienen en cuenta el retorno de su inversión.  Si Colombia entera introdujera los criterios de sostenibilidad en la construcción, habría un 24% de reducción de emisión de carbono medida en toneladas para el 2025.

Ejemplos de ahorro y soluciones

Un estudio de la IFC por ciudades arrojó que al aplicar estándares de construcción sostenible a las nuevas construcciones puede representar un ahorro de energía en la ciudad de Bogotá un 7%, en Medellín un 12% y en Barraquilla un 5% entre el 2010 y el 2025.  Sin embargo, si estas técnicas cobijan las construcciones nuevas y existentes, el ahorro alcanzaría un 19% en Bogotá, 34% en Medellín y 20% en Barranquilla en el mismo periodo de tiempo.

La IFC plantea tres tipos de beneficios para los constructores que inviertan en la construcción de prácticas sostenibles. Para las grandes construcciones, como los centros comerciales, hoteles o las grandes superficies entre otros, se plantea la figura del “payback” o el repago de su inversión.

Para las construcciones medianas, se proponen incentivos tributarios como puede ser el impuesto de delineación urbana. “Debe haber una compensación económica para que no afecte el costo. Si el gobierno quiere promover esto, tiene que poner algunos incentivos y en el mediano plazo se deben ir bajando”, comentó Coordinador Regional para Sur América del Banco Mundial.

Por último,  la idea es que estas prácticas no afecten el costo de las viviendas VIS. Según la Ministra de Ambiente y Desarrollo Territorial, Beatriz Uribe Botero,  “es necesario encontrar un equilibrio entre sostenibilidad y bajo costo.

“El mensaje es que no es difícil tener vivienda de interés social sostenible.  Este concepto no es sólo el uso de páneles solares o tipos de materiales, sino el diseño de la estructura, su orientación frente al sol y su flujo de aire. Mucho de este diseño pasivo, impacta directa y positivamente en la sostenibilidad de estas viviendas”.

La lucha contra el cambio climático en los países en desarrollo es una prioridad estratégica para IFC. En los próximos dos años IFC planea duplicar sus inversiones y servicios de asesoría relacionadas al clima, por lo menos el 20 % del total de  sus compromisos y actividades.