Bogotá. Este año, el programa Diseña el Cambio, promovido por la Fundación Terpel, contó con la participación de 257 colegios de 27 municipios del país, con el objetivo de incentivar en los niños colombianos a generar cambios positivos en su entorno. Entre los colegios participantes, cinco instituciones educativas de distintas partes de Colombia fueron elegidas como ganadoras del concurso y se consiguió vincular a 892 docentes y 19.863 niños.

Hoy el Colegio Paraíso Mirador IED de la ciudad de Bogotá recibe de manos de Silvia Madriñan, la directora de la Fundación Terpel, un aula virtual como reconocimiento a su esfuerzo y participación en esta iniciativa. Este premio refuerza en los estudiantes la importancia de generar proyectos y cambios significativos en su entorno, así como resalta la importancia de la educación como pilar fundamental para generar un cambio en el país.

“Por segundo año consecutivo, los resultados del programa Diseña el Cambio constituyen una importante muestra de que el objetivo primordial de la Fundación Terpel, que es promover la calidad en la educación y liderazgo en Colombia, se sigue cumpliendo en su totalidad. Con los proyectos premiados por la Fundación Terpel, los niños han demostrado que pueden cambiar muchas circunstancias de su día a día, logrando así mejorar su entorno en beneficio propio y de los demás”, dijo Silvia Madriñán, Directora de la Fundación Terpel.

El proyecto de los estudiantes del Colegio Paraíso Mirador IED de Bogotá, llamado “Doña Naranja y sus amigas las Rosaceas”, fue elegido por los jurados como uno de los proyectos finalistas del concurso por exaltar la creatividad y el liderazgo de los niños, quienes se dieron cuenta de la existencia de una  problemática ambiental por el manejo inadecuado de los residuos sólidos en su colegio, principalmente por la poca conciencia que tiene la comunidad frente al cuidado de su entorno.

Haciendo diferentes productos derivados de la naranja, como mermeladas, tortas e incluso adornos, los estudiantes del Colegio Paraíso Mirador lograron generar conciencia ambiental y empresarial en los estudiantes y minimizar la producción de residuos sólidos en la institución educativa.

Los otros cuatro finalistas

Las instituciones educativas finalistas del programa Diseña el Cambio, ubicadas en diferentes municipios del país, fueron premiadas por la Fundación Terpel con un aula virtual, como un reconocimiento al esfuerzo, la creatividad y el impacto que tuvieron en su comunidad.

Dos de los proyectos finalistas se llevaron a cabo en la ciudad de Montería. Los niños de la Institución Educativa Victoria Manzur, viendo la problemática ambiental que sufría su comunidad, decidieron transformar llantas usadas en muebles coloridos y cómodos que ayudaron a construir espacios lúdicos en su colegio. El impacto logrado y su creatividad los llevó a ocupar el primer lugar y tener la oportunidad de viajar a la India (lugar donde nace Diseña el Cambio) a presentar su proyecto el próximo año.

Por su parte, los niños de la de la Institución Educativa Policarpa Salavarrieta demostraron también su preocupación por la problemática medioambiental con su proyecto Construyendo Cultura y Conciencia Ambiental para un mundo mejor, ayudando a la construcción de una cultura ambiental donde la comunidad y las generaciones venideras tuvieran la disposición de encontrar condiciones que hagan posible vivir en armonía con la naturaleza.

Otro de los finalistas fue la Institución Etnoeducativa Bilingüe Inga de Mocoa con su proyecto denominado Muestras culturales “cuando la palabra vive”, en donde los estudiantes, preocupados por su cada vez más olvidada cultura Inga, decidieron implementar actividades pedagógicas con la orientación de los ancianos, mamás y taitas, pilares de su comunidad, y con la ayuda del ambiwaska, base de la medicina tradicional, que les permitieran recuperar poco a poco las tradiciones que dejaron sus ancestros desde inicios del imperio Inca.

El quinto finalista fue el proyecto Entorno a la lectura y la escritura, creado por los estudiantes del Colegio Centro de Integración Popular de Riohacha, quienes alarmados por los bajos niveles de lectura y escritura de los alumnos de su comunidad, se dieron a la tarea de desarrollar estos hábitos en los niños, jóvenes y familias del colegio.  Para cumplirlo, realizaron jornadas de cuentos con la “Maleta Viajera” y una actividad llamada el “Libro Árbol”, que consistía en colgar libros en árboles de mango asemejando frutas que luego niños y jóvenes se deleitaban consumiendo. Así mismo, visitaron barrios aledaños al colegio realizando la proyección de videos sobre la importancia de la lectura y ejercicios de escritura creativa en poesía y cuentos.