Por: Robert Vélez, Gerente de Mercadeo AOC para América Latina
 
 Han pasado poco más de 14 años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas designara el 21 de noviembre como Día Mundial de la Televisión.

Fue durante el primer Foro Mundial de Televisión que la ONU fijó la fecha en reconocimiento al impacto creciente de este medio de comunicación en el mundo actual. 
 
Aunque durante los últimos años tuvo que soportar los embates de las nuevas tecnologías, la televisión sigue siendo el medio más visto a nivel mundial. Aun mantiene su posición como uno de los 3 productos de electrónica más deseados por los consumidores logrando una penetración de más del 90% en la mayoría de los países latinoamericanos y del 99% en Estados Unidos. Sin embargo, su expansión se ha dado tan rápido como sus cambios. Hace tiempo que la televisión dejó de ser simplemente la transmisión de audio y video para convertirse en agente de cambio con el poder de transformar sociedades a través de su contenido.
 
 “Se trata de un medio que tiene un profundo impacto cultural y social. La televisión se ha convertido en el centro del hogar acortando distancias y difundiendo con inmediatez mensajes y contenido de valor histórico,” señala Robert Vélez, director de mercadeo para Latinoamérica de AOC, empresa líder en el mercado de pantallas de alta definición con más de 60 años en la industria.
 
Fue precisamente AOC una de las primeras compañías estadounidenses en fabricar televisores a color en 1947, época de gran auge para la industria. Unos años antes, en 1928, se realizó la primera transmisión experimental desde la estación W3XK de Washington, EE.UU., y para 1946 se introdujo el primer sistema de televisión a color. En ese entonces la revolución tecnológica y cultural que este medio generaría estaba solo comenzando.
 
La pantalla chica ha expandido el conocimiento y facilitado el acceso a información a millones de seres humanos en los lugares más recónditos del planeta. Es una poderosa herramienta de influencia social, económica y política.
 
“La televisión se ha convertido en una gran aliada de los políticos puesto que estos muy hábilmente, con la ayuda de expertos comunicólogos, han logrado simplificar el mensaje y mayormente eliminar el análisis. Como explicaba Michael Deaver, el mañoso experto comunicólogo del ex presidente Ronald Reagan: «el ojo es mucho mejor que el oído; mostrar es mucho mejor que decir». Basados en la estrategia «Deaver» los políticos han aprendido a «administrar» la noticia en su favor,” afirma Gonzalo Soruco, profesor en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Miami.
 
Se estima que en América Latina la televisión tiene un promedio de audiencia de 3.6 horas al día. Ver televisión ya es parte de la rutina diaria y ha cambiado hasta los hábitos de gran parte de la población.
 
“Hay suficiente evidencia para argumentar que una de las causas por la que menos personas leen el periódico diariamente es la televisión. Entre las décadas de los 50 hasta los 90 el hogar promedio solía tener un solo receptor que la familia entera se sentaba a ver y disfrutar. Desde la década de los 90 en el hogar promedio casi cada miembro de la familia tiene su propio receptor y generalmente este está en su dormitorio,” explica Soruco.
 
Gracias a la inventiva de la industria televisiva surgieron nuevas tecnologías como el VHS, DVD, Blu-Ray, y ahora, 3D y televisión por Internet (IPTV). Actualmente, estamos en medio de un movimiento de integración tecnológica donde predomina la interoperabilidad. Los consumidores están siendo testigos de la convergencia entre las computadoras y la televisión fomentando la interactividad y dando como resultado nuevos productos. Las nuevas tecnologías de digitalización y diseño hacen que nuestros televisores ya no estén limitados a video y audio solamente.
 
 “Dentro de las diversas funciones de los IPTVs, un usuario podría sin mayor esfuerzo, grabar en red sus programas predilectos o compartir fotos y video mediante el envío de estos a un portal de Internet, que otro usuario puede de manera casi instantánea descargar directamente a la pantalla de TV, “añade Vélez.
 
Es evidente que el Internet está marcando las pautas y deshaciendo la cultura televisiva tradicional. Las nuevas tendencias audiovisuales no solo contribuyen al desarrollo tecnológico sino también a multiplicar las posibilidades de acceso y la oferta de contenido. Pero el progreso de la televisión también genera mayores responsabilidades. Para los expertos el gran reto yace en cerrar la brecha digital que continúa aislando a muchas comunidades y promover la diversificación de canales que fomenten la democracia y variedad de contenido.