Por: Rubén Darío Mejía Sánchez
Reporteros Asociados Del Mundo Cuando las cosas se hacen pensando en el vil metal nunca dan resultados y en Colombia está sucediendo algo bastante grave y es que en lo deportivo manda el dinero y no el amor por una camiseta y lo peor, la falta de directivos que sean responsables en el momento indicado.

Lo sucedido este fin de semana con el Deportes Quindío que no pudo presentarse con su nómina titular en la capital colombiana ante un Millonarios en alza, es de calificar de desastroso y vergonzoso y es precisamente cuando se pregunta uno, como es que la División Mayor del Fútbol Colombiano (DIMAYOR), autoriza una masacre de un grupo de niños ilusionados por llegar a lo más alto del fútbol profesional para enfrentar un equipo lleno de pergaminos y de vasta experiencia como es el onceno azul de la capital colombiana.

Los quindianos venían haciendo una gran labor de la mano de un gran técnico, como es “el Pecoso” Castro, consiguiendo resultados ante equipos de gran renombre, pero se presentó una situación bastante delicada o más bien se repitió el caso de que los directivos no pagaron sus sueldos, pues les deben tres meses, de los que acaban de abonar uno y estos toman la determinación ante la irresponsabilidad de los directivos, de no viajar a Bogotá, pero esos directivos sin escrúpulos escogen un equipo de niños sin experiencia y los ponen como carne de cañón, con el solo fin de evitar una sanción por parte de la rectora del fútbol.

Acaba de aprobarse la ley del fútbol colombiano y desde hace mucho se encuentra en el papel la orden que se debe sancionar a los equipos que no paguen sus honorarios, pero esto no se cumple y el director de Coldeportes llegó haciendo bulla, cumpliéndose aquello que toda escoba nueva barre mejor, pero todo fue alharaca y se dejó creer de un grupo de directivos inescrupulosos que muchas veces no piensan en la calidad de un espectáculo de multitudes sino de llenarse los bolsillos de dinero. Cuando hablamos de corrupción no tenemos en cuenta que el país está lleno de un grupo de hombres que se dedican a la compraventa de jugadores y se habla sin que se le pueda comprobar a nadie, que son los encargados de armar muchas veces las alineaciones de los equipos, tanto en la calidad de clubes como de selecciones. El que prestó los juveniles jugadores para reemplazar a los cafeteros, según estadísticas cuenta con cerca de 14 jugadores vendidos a equipos en el exterior, lo que quiere decir que haber prestado a estos juveniles fue su gran oportunidad, puesto que se mostraron sus condiciones a pesar de la pérdida 5-0, y eso puede dar oportunidad de nuevos negocios.

Se dice que este juvenil equipo tendrá varios de sus muchachos en el campeonato Sub-20 de Fútbol, lo que quiere decir que lo que hizo el señor empresario fue una jugada maestra, pero ni él ni el Club Los Millonarios son responsables de lo que sucedió, sino los directivos del Quindío por malas pagas, y si esto no se corta de raíz tanto por parte de la Dimayor como por Coldeportes las cosas se van a agravar y esta mala prensa a nivel internacional no le va a hacer muy bien al país, cuando se apresta a ser la sede del Mundial Sub-20 de Fútbol.

No solo los jugadores deben sentir la camiseta, sino también los directivos, quienes deben de estar conscientes de la gran responsabilidad y respeto que tienen ante una afición y un departamento del cual representan sus colores.
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