Por Diego Arango*
*Presidente Canal Teleamiga Internacional.
www.diegoarango.com. Entre las numerosas riquezas que Dios ha dado a Colombia están las características del suelo, la altura y el microclima para la producción de productos especiales como el café. Nuestro país ha sido beneficiario de las maravillas de la naturaleza. El café colombiano está calificado como el mejor del mundo. Somos el primer productor en calidad y cantidad de café suave de la variedad arabica, cultivado en las montañas a un promedio de altura de los dos mil metros bajo sombra y el proceso de beneficio es el más limpio del planeta, al punto que se clasifica entre los cafés especiales del mundo por su origen y tratamiento.

En el siglo 18 se dice que el café ingresó a nuestras tierras por Venezuela y las Guayanas,  pero fue en el siglo 19 que los cultivos tecnificados se hicieron creándose la federación de cafeteros quienes brindan asistencia y apoyo a los caficultores, logrando clasificar el producto y estandarizar los procesos. Hoy Colombia tiene el café como uno de los productos emblemáticos y sus exportaciones generan enormes divisas, lo mismo que fuentes de trabajo con una mano de obra calificada con los recolectores que son especializados en la manipulación del grano.

 

Colombia ha sabido equilibrar su producción y comercialización de café, esto ha permitido mantener una balanza en el consumo,  protegiendo el precio en los mercados internacionales, aun cuando en algunas épocas el costo de la libra se ha situado por debajo de los 50 centavos de dólar, en otras como la actual ha subido a los tres dólares o más, lo cual permite un enorme beneficio a los productores y exportadores. Muchos estudios han determinado las bondades del café aun los ataques que ha sufrido la bebida calificándola de adictiva y estimulante. Pero la verdad es que no hay nada mejor que una taza de café caliente para abrir el día, para despejar la mente y para estimular el paladar.