XMen: primera generación fusiona la escala épica y acción de una gran película de verano con una historia cuya fuerza proviene de los personajes, y que devela el inicio de la saga de los X-Men.

Es, así como una historia secreta de la Guerra Fría y de nuestro mundo al borde del Armagedón nuclear. Una vez que la primera generación descubre, aprovecha y termina por aceptar sus formidables poderes, se forman alianzas que moldearán la eterna lucha entre los héroes y villanos del universo de los X-Men.

Al igual que todas las grandes historias de X-Men, X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN aborda cuestiones y temas ambiciosos, sin dejar de ofrecer una mirada pródiga y personal de un inusual equipo de superhéroes.

La película se desarrolla en la década de los ‘60 —los albores de la Era Espacial, y una época llena con la esperanza de cambio de JFK. Pero también fue el momento más álgido de la Guerra Fría, cuando la tensiones cada vez más intensas entre los Estados Unidos y la Unión Soviética amenazaban a todo el planeta —y cuando el mundo descubrió la existencia de mutantes. 

Durante este periodo Charles Xavier también conoció a Erik Lehnsherr. Antes de que Charles (James McAvoy) y Erik (Michael Fassbender) adoptaran los nombres de Profesor X y Magneto, respectivamente, eran dos jóvenes que estaban descubriendo sus poderes. Antes de que se convirtieran en rivales eran los amigos más cercanos, trabajando de manera conjunta, junto con otros mutantes, para detener la amenaza más grande que el mundo haya conocido jamás.

Algunos de estos jóvenes reclutas mutantes son algunos de los personajes favoritos de las películas previas de X-Men, mientras que otros son héroes clásicos de los cómics, pero nuevos para la serie cinematográfica. X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN ofrece respuestas a preguntas que han intrigado desde hace mucho a los aficionados de las películas y / o de los cómics: ¿Cómo se unieron los X-Men? ¿Por qué Charles está en una silla de ruedas? ¿De dónde provienen la Mansión-X y Cerebro? Pero, no obstante, sus temas y contexto histórico resonarán en aquellos que no estén familiarizados con las otras películas de las serie.

LOS INICIOS

X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN es un nuevo inicio para los X-Men. La historia es de Sheldon Turner, guionista nominado al Premio de la Academia por haber coescrito Up in the Air, y Bryan Singer —cuyo trabajo como director de las dos primeras películas de la serie, X-Men y X2: X-Men United, fue elogiado por críticos y audiencias de todo el mundo, gracias a su hábil e imperceptible mezcla de drama, acción, escala y temas sociopolíticos.

Las películas de X-Men de Singer se convirtieron en un patrón para el renacimiento de la adaptación de cómics para la pantalla grande, así como en hitos en la nueva era de películas de superhéroes.
Gran parte de X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN se desarrolla en la década de los ‘60, una época propicia para la historia de los orígenes, porque fue durante este periodo que el editor, escritor en jefe y director de arte de Marvel Comics, Stan Lee, junto con Jack Kirby, crearon el cómic de los X-Men. Los X-Men, al igual que muchos de sus predecesores de Marvel, son un inusual grupo de héroes —en ocasiones sarcásticos, antisociales y claramente imperfectos, pero comprensivos cuando se trata de luchar contra los demonios de sus vidas amorosas, abordar los traumas de la autoestima o enfrentar a poderosos villanos en su universo de poderes especiales.

Son hijos del átomo, homo superior, y el siguiente vínculo en la cadena de evolución. Cada mutante nació con una mutación genética única, que en la pubertad se manifestó por sí misma en extraordinarios poderes. En un mundo cada vez más lleno de odio, prejuicio y miedo, son rarezas científicas…fenómenos de la naturaleza…marginados, que son temidos y despreciados por aquellos que no pueden aceptar sus diferencias. 

“El primer punto en la agenda al momento de concebir la historia”, comenta Singer, “fue discernir la época en la que tanto Charles como Erik pudieron haberse conocido, cuando estaban a mediados de sus veinte. Decidimos que eso tendría que ser a principios de los ‘60 —el pináculo del movimiento de los derechos civiles y la Guerra Fría. Ambos aspectos de ese periodo ofrecían una oportunidad emocionante para explorar eventos que definirían nuestro mundo moderno”.

Uno de los detonantes de la Guerra Fría fue la crisis de los misiles de Cuba, durante la cual la amenaza de una extinción global repentina era inminente, y que trajo consigo los riesgos máximos para que los mutantes se revelaran ante el mundo y previnieran una conflagración que fuera a acabar con el planeta.

Un contexto igualmente importante para la película es la cuestión de los derechos civiles — ¿la humanidad aceptará a los mutantes o serán vistos como amenazas a ser encarceladas o incluso eliminadas? ¿Deberán los mutantes aceptar sus diferencias y reinar el planeta como seres superiores o deberán pasar a formar parte de la estructura de la sociedad? “Siempre me ha fascinado el concepto de asimilación versus agresión —y de cuando el movimiento de derechos civiles de hoy se convierte en el movimiento de los derechos mutantes del mañana”, comenta Singer.

La relación entre Charles y Erik está vinculada a ese tema y ejemplifica las diferencias ideológicas y filosóficas de aquella época. En esencia, ambas son cortadas de la misma tela, y ambas consideran a los mutantes como sujetos potenciales de persecución. Sin embargo, Charles vive para proteger a aquellos que le temen, mientras que Erik vive para destruirlos. Cada uno cree que su postura es la correcta. Ni uno de los dos está dispuesto a comprometerse.

El director Matthew Vaughn comenta: “Erik es muy desconfiado de los seres humanos y Charles piensa que todo va a estar bien, y de que pueden confiar en los humanos para que acepten a los mutantes emergentes. Erik contesta, ‘Nos van a traicionar y nos van a matar’. Y tiene la razón”. 

Otra prioridad para Vaughn y Singer fue infundir en X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN elementos humanistas, basados en los personajes. “La magia de las películas de género es que puedes contar historias acerca de la condición humana desde un punto de vista privilegiado e inesperado, adornado con espectáculo y asombro”, indica Singer.

 “Eso es especialmente importante para las películas de X-Men, porque ese universo presenta a personajes con mucha profundidad. Las mejores historias de X-Men celebran esa complejidad, y eso es lo que todos queríamos para esta película”.

“En cada película que hago”, añade Vaughn, cuyos créditos incluyen las aclamadas películas independientes Layer Cake y Kick-Ass, “me pregunto, ¿dónde está el lado humano? Cada personaje y ritmo de acción debe de tenerlo. Si puedo meter algo que ayude a las audiencias a vincularse y preocuparse por los personajes, sólo intensificará la experiencia de ver la película. Si no te importan los personajes, ¿entonces cuál es el punto?”.

“X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN tiene grandes ideas y grandes momentos”, continúa Vaughn. “No siempre estamos dependiendo de los efectos visuales para hacer que la película funcione. Los efectos apoyan a los personajes. La película es una gran obra basada en los personajes —con algunas excepcionales secuencias de acción”.