Inspirada en hechos reales, IMPARABLE es una descarga de adrenalina llevada al máximo por ese sello distintivo del director Tony Scott que se basa en la realidad de gente ordinaria colocada en circunstancias extraordinarias.

 

Un veterano ingeniero de trenes (Denzel Washington) y un joven conductor (Chris Pine) van en una carrera contrarreloj para detener un tren fuera de control sin tripulación —o, en otras palabras, un misil del tamaño de un rascacielos— y prevenir un desastre en una zona altamente poblada.

La mañana del 12 de octubre comienza con la habitual hora pico en el Depósito Fuller, en Wilkins, Pensilvania. El turno vespertino está ansioso por irse a casa y los miembros del turno matutino van llegando a rastras con café en mano.

Mientras dos empleados toman un receso para devorarse el desayuno, son interrumpidos y les piden que muevan uno de los trenes más nuevos de la línea a otra vía. Parece que el Depósito Fuller va a ser sede para un día de campo de un grupo de niños de primaria, que vienen de Olean, Nueva York. Irritados, pero sin inmutarse, los trabajadores del depósito ferroviario comienzan la tarea de mover el 777, una imponente bestia de tren, cuando uno de ellos toma la fatídica decisión de tomar un atajo para realizar el trabajo más rápido. Pero más rápido no significa más seguro y la nueva locomotora, equipada con campanas y silbatos computarizados más modernos, y de 39 vagones, se transforma en una monstruoso vehículo en un abrir y cerrar de ojos.

320 kilómetros más adelante, en el Depósito Mingo, en Brewster, el día comienza con la misma rutina. Antes de que se encaminen a emprender sus labores, la vieja guardia de ferrocarrileros comparte una última taza de café mientras realiza tareas administrativas. Mientras comparten historias laborales de actuaciones mediocres por parte de conductores novatos, el guardafrenos Frank Barnes descubre que su conductor es Will Colson, una nueva contratación política. Frank no está muy feliz, pero prefiere guardarse su opinión al respecto. Una vez a bordo del 1206, una resistente y vieja máquina de 6 ejes con muchos kilómetros encima, Frank se sumerge en su trabajo, dejando en claro a Will que sus 28 años de servicio siempre prevalecerán sobre los cuatro meses que Will lleva trabajando. 

A pesar de las insignificantes molestias del día a día, nadie pudo haber imaginado en ambos depósitos que la tarde se hubiera podido convertir en la experiencia terrible y aterradora en la que se convirtió —una que pusiera a prueba la entereza de dos hombres ordinarios, que se convirtieron en héroes extraordinarios.

El realizador Tony Scott es un maestro de eventos cinematográficos —tales como “Crimson Tide”, “Man on Fire”, “True Romance” y “Top Gun”—, donde mezcla una acción incesante con personajes finamente construidos, para introducir todavía más a las audiencias a la acción y el drama. Su esfuerzo más reciente, IMPARABLE, se suma a ese rico legado para demostrar de nueva cuenta los formidables talentos que Scott tiene para mezclar acción, temperamento, drama y emoción. “Es una película que comienza a 80 kilómetros por hora y termina a 240; es velocidad al máximo”, comenta Scott, quien admite que IMPARABLE fue el proyecto más difícil, mental y físicamente, que ha emprendido en su vida.