La pandemia de COVID-19 es una situación sin precedentes en muchos sentidos para nuestras vidas. Sus efectos e impacto se observan a nivel individual y colectivo, afectando la vida de las personas, los gobiernos y la economía global.

Como respuesta a la pandemia, muchas corporaciones han instituido políticas de trabajo remoto para ayudar a combatir la propagación del COVID-19. Sin embargo, con un mayor número de colaboradores trabajando a través de conexiones remotas, las empresas y sus equipos de trabajo están más expuestos a sufrir cualquier tipo de fraude.

Para Pablo Iragorri, director ejecutivo y jefe de la oficina de Kroll en Colombia, actualmente existe un mayor riesgo de fraude ya que los equipos laboran en una situación atípica y con una supervisión limitada o, por lo menos diferente, y una percepción de que están siendo monitoreados mucho menos de lo normal. Así mismo, es un contexto de incertidumbre para muchos, con recortes, reducciones salariales y suspensiones obligatorias.

“Nuestros más de 20 años de experiencia en el mercado local y regional nos han ayudado a corroborar lo que dice la teoría sobre el fraude y nos muestran que en la práctica, los principales factores de ocurrencia de fraude son la oportunidad, la motivación y la racionalización. En el contexto actual, vemos la presencia de estos factores con mucha mayor claridad”.

En el caso colombiano, el experto asegura que las industrias con mayor riesgo a sufrir este tipo de actividades ilícitas son el sector salud, el de transporte, e-commerce, los envíos, el sector de infraestructura y construcción y las empresas que realizan mucho de su trabajo con equipos en campo que están lejos de las oficinas principales.

“Muchos de estos negocios han estado operando durante la crisis y, debido a la necesidad de suplir la demanda de manera rápida, pueden haber contratado proveedores, servicios, personal e instrumentos de trabajo sin pasar por los debidos procesos de compras. Un buen ejemplo de esto son las urgentes compras de materiales sanitarios como gel, mascarillas y guantes. Debido a la necesidad de reiniciar operaciones, muchas de estas compras se han efectuado sin supervisión o control de sobrecostos. Aquí se puede llegar a producir el fraude”.