Es común encontrarse con malos olores al interior del carro, los cuales se producen por la suciedad de los zapatos, los restos de comida, el tabaco y las mascotas o tienen como origen la humedad que se puede alojar en las alfombras, en días lluviosos, o en los conductos del sistema de ventilación y de aire acondicionado del vehículo.

Dichas fuentes con el paso del tiempo, se convierten en caldos de cultivo ideales para la formación de gérmenes, bacterias y microorganismos, que pueden provocar alergias respiratorias a los ocupantes del carro, en especial a personas con problemas respiratorios, que sufran de asma o rinitis y producen a su vez, olores desagradables.

Normalmente, cuando se presentan los malos olores al interior del auto, el aspirado y la limpieza de la tapicería son los proceso que se hacen para controlar el problema, o se recurre por lo general, a una gran diversidad de productos de venta en el mercado, que prometen la eliminación de olores, como lo son los ambientadores en aerosol, los que se ubican en las rejillas de ventilación, los colgantes de papel secante o las pastillas aromatizadas, entre otros.

Si bien dichos productos dan una sensación de frescura y limpieza, en realidad el efecto que producen es disfrazar, por un breve tiempo, el olor con aromas dulces o cítricos, pero nunca atacan la fuente principal que son las bacterias que se forman por los diferentes residuos, para lo cual, se requieren alternativas o procesos especializados para poner fin al problema.

Según la bióloga Laura Restrepo, “los diversos ambientadores de uso para los automóviles, no eliminan los microorganismos que producen el mal olor, ya que no poseen efectos germinicidas, pero al tener un aroma concentrado muy fuerte, solapa o se pone por encima del mal olor y en algunos casos lo disimulan”.

Existen también en el mercado productos que ayudan a la limpieza de los sistemas de ventilación, pero debido a sus componentes químicos, estos deben ser aplicados con protección de nariz y boca, siguiendo estrictamente las recomendaciones del fabricante, corriendo el riesgo que en el sistema o en el habitáculo, queden residuos, los cuales pueden afectar con el tiempo la salud de los ocupantes del vehículo.