Hace dos meses que la comunidad del resguardo Emberá del Alto Baudó, en el Pacífico chocoano, ofrece reservas de un plan turístico para fin de año desde su propia tienda virtual de compras y venta de artesanías. Este avance tecnológico fue posible con el asesoramiento del Ministerio de las TIC.

Con el fin de recibir a turistas locales y extranjeros en la belleza natural del Pacífico chocoano, la comunidad indígena emberá dóbida de Bocas de Jagua decidió apostarle al ecoturismo sostenible y crear una etnoaldea ecoturística.

Este emprendimiento es el sustento de una comunidad de cerca de 200 indígenas que decidió recibir a cerca de 70 turistas por temporada, para que disfruten de la majestuosidad de la naturaleza chocoana y conozcan las tradiciones de este pueblo amerindio del litoral Pacífico.

“Los turistas que nos visitan del extranjero han hecho sus reservas a través de la tienda virtual.  Esto nos ha permitido mejorar el número de visitantes y las ventas de artesanías. Nos hemos dado cuenta que los viajeros nacionales y extranjeros son cada vez más frecuentes gracias al comercio ‘online’. La tienda virtual nos ha beneficiado mucho, ojalá este tipo de iniciativas del gobierno sigan beneficiando a los emprendedores del país,” dijo Carolina Artuluaga, una de las fundadoras.

Una aldea ecoturista

Desde el 2014, esta población reunió a todos sus miembros para construir una etnoaldea ecoturista que respete sus tradiciones y facilite la conexión de los visitantes con la naturaleza.

Fue así como la comunidad decidió construir cabañas al estilo emberá, con el fin de hospedar a cientos de visitantes nacionales y extranjeros que llegan a este lugar en todas las épocas del año.

Después de materializar su idea con la construcción y ampliación de algunas cabañas, la comunidad decidió apostarle a la fabricación y comercialización de artesanías de la cultura emberá, fabricadas a mano por los indígenas con materiales propios de la región.

Luego del diseño y construcción de las cabañas, esta comunidad comenzó a ofrecer servicios a parejas y grupos de excursionistas hasta de ocho personas, habitaciones con vista a la naturaleza, navegación sobre el río Chori y la charla con un anciano experto en cosmología emberá.

De hecho, hoy la aldea ha crecido tanto que ya cuenta con un restaurante especializado en platos típicos del Chocó, un salón para actividades de danza, pintura corporal y un sendero que parte desde la aldea y lleva al avistamiento de aves, ranas y demás animales exóticos.

Actualmente, los viajeros, a través de la tienda virtual, pueden observar y escoger las habitaciones del resguardo indígena que deseen ocupar, hacer sus reservaciones y realizar el pago “online” de unas vacaciones ecoturísticas al estilo emberá, una buena opción para la época de fin de año.