Desde los primeros años de vida, los padres se dedican a la formación de sus hijos en casa, preparándolos para los retos que vendrán en su vida adulta.

Sin embargo, uno de los momentos más difíciles y cruciales, tanto para los padres como para los hijos es cuando deciden entrar a la universidad y deben trasladarse a otra ciudad para hacerlo.

Este momento de desprendimiento está lleno de temores pues, a pesar de que los padres pueden haber hecho un buen trabajo en la parte educativa y formación de valores, todavía existen muchos temores en torno a lo que se van a enfrentar al estar solos en otra ciudad.

En este sentido, Lorena Polanía, sicóloga de Boho U Living, edificio de vivienda estudiantil en Cali, brinda varios consejos para que este momento no se convierta en algo traumático para padres e hijos.

  1. Hablar de las emociones con sus hijos

La comunicación es un aspecto clave que sirve de factor protector en cada uno de los temores, estar en contacto y establecer espacios de confianza que permitan identificar si el joven necesita algún tipo de apoyo o guía en el momento de interactuar con otros jóvenes.

Además, de acuerdo con la sicóloga, para que esta comunicación sea estable y fluida es necesario partir de una base sólida de confianza, sin que esto signifique sobreprotección; que los padres sean un apoyo constante para sus hijos.

  1. Compartir temores de ambos (padres e hijos)

De acuerdo con Liliana Polanía, para los padres existen una infinidad de temores frente a la partida de sus hijos; consumo y abuso de alcohol y drogas, inicio de la vida sexual y posible promiscuidad, enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados, problemas de bulling entre otros casos.

Sin embargo, para la experta, es fundamental que se compartan este tipo de temores entre los dos, que existan momentos de comunicación para que se hable abiertamente de los riesgos y de cómo enfrentarlos.

  1. Dejar claro los límites

Dejar ir y dar independencia no significa que los hijos puedan tomarse libertades sin un ‘control’ o establecimiento de límites.

“Los límites son fundamentales y nos protegen estos deben existir no importa la edad y en todas las relaciones son un determinante de éxito. Por esta razón yo cambiaría el concepto de reglas por límites, no podemos hablar de dar un paso de independencia si el joven no tiene claro que vive en un entorno que debe seguir. Es como las líneas en la carretera o el cauce de los ríos, si este no existe se desborda… lo mismo sucede con las personas”, asegura la psicóloga.

  1. Hablar de los aspectos positivos

Llegar a la independencia universitaria no necesariamente puede significar un trauma o algo negativo, también tiene aspectos positivos que se deben comunicar.

Algunos de ellos son, por ejemplo, la consolidación de valores, se estimula la toma de decisiones, se estimulan las conductas de disciplina de manera individual, hay un desarrollo de la inteligencia emocional y se desarrollan aún más las habilidades sociales las cuales son fundamentales para el éxito en todo lo que emprenda.