Asobancaria mantiene sus perspectivas de un crecimiento cercano a 3,4% para 2020, y espera que los factores que impulsaron el consumo privado y la inversión sigan contribuyendo a la solidez del aparato productivo del país.

El presidente de Asobancaria, Santiago Castro, calificó como una buena señal para la economía para el país el informe revelado por el  DANE tras dar a conocer que el crecimiento del PIB en 2019 bordeó el 3.3%, una cifra sin duda positiva tras el 2.5% de 2018, y que ratifica la consolidación del crecimiento de la economía colombiana.  «Si bien este resultado se ubicó levemente por encima de lo esperado según nuestras proyecciones (3.2%), se mostró en línea con el  balance recientemente señalado por el Gobierno en su plan financiero», señaló Santiago Castro.

De otro lado, se debe destacar que once de los doce sectores alcanzaran crecimientos positivos, jalonados por el mejor desempeño de las actividades financieras y de seguros (5,7%), el comercio (4,9%), la administración pública (4,9%) y las actividades profesionales (3,7%).  Aspectos como la política monetaria expansiva, el incremento de las remesas, los efectos positivos de la migración venezolana y el anclaje de las expectativas inflacionarias impulsaron la dinámica del comercio y el sector financiero, mientras que el desempeño de la administración pública se vio favorecido por el gasto en educación.

Sin embargo, el sector construcción continuó en terreno negativo, con una contracción de 1.3%, un resultado agridulce frente al -0.4% de 2018 y que vino explicado por el débil desempeño del segmento de edificaciones, que se contrajo 7.7%, aun a pesar del mejor desempeño del segmento de obras civiles, que creció 10.9%.

Los resultados en el frente externo, que sin duda inquietan, se mostraron en línea con lo esperado por el grueso del mercado. Las importaciones crecieron a un mayor ritmo que las exportaciones, lo que da cuenta de la ampliación del déficit en la balanza comercial. Hay que resaltar, sin embargo, que detrás del desempeño de las importaciones está la fortaleza del consumo privado y los incentivos a la adquisición de bienes de capital, factores desde luego positivos para la dinámica de la demanda interna.

Si bien las cifras, en términos generales, nos invitan a continuar redoblando esfuerzos en materia de competitividad y de asertividad en políticas productivas que dinamicen las cadenas de valor, son sin duda positivas para la economía y demuestran la resiliencia del aparato productivo, fruto de la buena coordinación de las políticas monetaria-fiscal en un entorno local y externo que sin duda se mantiene desafiante.