Con el liderazgo de la Vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, el Presidente de la República, Iván Duque Márquez, firmó 10 nuevos pactos por el crecimiento económico y la generación de empleo del país, en una segunda ronda, en la que acordó 327 acciones, de las cuales 63 % están a cargo del sector público y 37 % del sector privado.

Dichas acciones están identificadas en los sectores palma de aceite, farmacéutico, frutas, leche, pesca y acuicultura, agroindustria de caña de azúcar, energía, minería, hidrocarburos e infraestructura.

Por considerar que esta iniciativa gubernamental merece el apoyo y acompañamiento del sector privado, el Presidente Ejecutivo de Fedepalma, Jens Mesa Dishington, felicitó al Gobierno Nacional, indicando que mediante la articulación público – privada es la forma en que el país puede avanzar en el mejoramiento de la competitividad de los diferentes sectores productivos, buscando solucionar temas que han venido obstaculizando o impidiendo que el desarrollo de los sectores evolucione positivamente.

“Es importante superar los cuellos de botella que se han identificado con el Gobierno en los diferentes sectores productivos y contribuir a aliviar la situación de los empresarios y el desempeño de sus negocios, para generar un ambiente que les permita a estos incrementar sus inversiones, generar empleo y aumentar sus exportaciones”, dijo el vocero gremial.

Adicionalmente, estimó que el esfuerzo del Gobierno debe centrarse en atender los aspectos estructurales que están afectando gravemente la competitividad de las empresas en Colombia, especialmente en el campo, al tiempo que manifestó “que si bien Colombia, en el sector agropecuario, tiene un gran potencial por las tierras que tiene disponibles para sembrar, alrededor de 40 millones de hectáreas, de las cuales solo están siendo utilizadas 7 millones y medio, es decir menos del 20 %, lo cual convierte al país en una de las despensas capaces de alimentar al mundo en el futuro, falta mucho por hacer”.

Explicó que esto se debe a “que no se han podido superar muchos conflictos y no ha sido posible aprovechar dicho potencial por problemas como la falta de claridad en las reglas de juego, inseguridad jurídica, deficiente infraestructura en las vías terciarias que limitan el bienestar y la calidad de vida de las personas que habitan las zonas rurales, aparte de las escasas oportunidades para acceder a educación y una legislación laboral no apropiada para el desempeño de la labores agrícolas en el campo, entre otros”.