El año que acaba de terminar estuvo marcado por una importante desaceleración de la economía global, comentó el presidente de Asobancaria, Santiago Castro Gómez, durante la apertura  del 22° Congreso de tesorería que se llevó a cabo en la ciudad de Cartagena.

Recalcó el experto bancario que de acuerdo con el Informe de Perspectivas del Fondo Monetario Internacional, el crecimiento mundial habría alcanzado un 2,9%, el dato más bajo desde la crisis financiera de 2008.

Este menor ritmo de crecimiento fue consecuencia de: (i) la imposición de barreras comerciales entre las dos economías más grandes del mundo (Estados Unidos y China); (ii) la incertidumbre en torno al comercio internacional y la situación geopolítica; (iii) la inestabilidad política y social en los mercados emergentes; y (iv) factores estructurales como la baja productividad y el envejecimiento de la población de las economías avanzadas.

En cuanto a las economías emergentes de América Latina, el efecto de la guerra comercial, las protestas en Chile y Ecuador, y el triunfo del populismo en Argentina tuvieron repercusiones sobre el crecimiento, afectando la confianza de los inversionistas y acentuando la debilidad de las divisas de la región.

En este contexto, comentó Castro Gómez, se espera que el desempeño de la economía colombiana salga a relucir con un crecimiento superior al de sus pares latinoamericanos, cerrando el año en 3,2%. Lo anterior, explicado principalmente por la solidez del consumo privado, el crecimiento del gasto público, la reducción de las presiones tributarias sobre las empresas y los nuevos proyectos de infraestructura.

Los sectores que han contribuido en mayor medida al buen comportamiento de la economía, según cifras del DANE al corte del tercer trimestre de 2019, son la expansión de las actividades financieras, el sector de comercio, transporte y hotelería; y el de administración pública. Aprovecho esta oportunidad para resaltar el papel del sector financiero como jalonador del crecimiento económico del país, que gracias al fortalecimiento del consumo privado y al anclaje de las expectativas de inflación, presentó un crecimiento de 6,1% año corrido, muy por encima del total de la economía.

Por el lado de la demanda, se evidencia una considerable mejora del consumo de los hogares que pasó de crecer a una tasa del 3,6% en el tercer trimestre de 2018, al 4,7% en 2019. En cuanto al gasto público se presentó un crecimiento del 2,9%, que respondió a los buenos resultados en materia de recaudo del primer semestre del año.

En lo que respecta al sector externo, en noviembre de 2019 las importaciones presentaron un aumento de 6,3% y las exportaciones una disminución de 13,6%. Cabe anotar que este deterioro de la balanza comercial se explica por una reducción de las ventas externas de combustibles y productos de las industrias extractivas, y la disminución en la compra de manufacturas.

En materia de política monetaria se produjo un giro en la mayoría de los bancos centrales y se experimentaron reducciones en las tasas de interés a nivel global, debido a la coyuntura política y económica. Sin embargo, el mercado local finalizó el año completando un periodo de 21 meses de estabilidad en la tasa de intervención del Banco de la República que se ha mantenido constante en 4,25%, mientras la inflación continua dentro del rango meta, cerrando en 3,80% en diciembre de 2019.

A nivel general, 2019 terminó como el año de consolidación del proceso de recuperación económica, en un contexto de política monetaria expansiva y de buen comportamiento de la demanda interna. Sin embargo, es necesario continuar haciendo seguimiento a la balanza comercial, a las ramas de la economía que no presentaron tan buen desempeño y al desempleo, factores que se confirman como los riesgos de este año que comienza.

En cuanto al mercado de capitales local, es claro que nuestra economía no es ajena a los acontecimientos de los mercados internacionales, no obstante, en medio de la incertidumbre y la volatilidad, Colombia continúa siendo atractiva para los inversionistas extranjeros y ha demostrado un comportamiento positivo comparado con el resto de la región.

A pesar de los temores de recesión en Estados Unidos, en donde en ocasiones la curva de rendimientos de los Bonos del Tesoro se invirtió en algunos tramos, el mercado de renta fija resultó favorecido por el regreso de la liquidez global, lo que generó un impacto positivo sobre las tasas de los títulos de deuda pública que llegaron a rendimientos mínimos históricos.