Por: Alfredo González, Country Head de TCS en Colombia

Durante los últimos meses, el mundo laboral ha experimentado una revolución por cuenta de la expansión del COVID-19, que ha generado que los lugares de trabajo virtuales o remotos reemplacen, cada vez más, a las oficinas tradicionales. Las organizaciones buscan diferentes estrategias con la idea de proteger su talento humano y seguir operando en una economía cambiante e inestable.

De acuerdo con la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda) y las Administradoras de Riesgos Laborales (ARL), de 10,4 millones de trabajadores registrados, se estima que entre dos y tres millones se encuentran en la modalidad de home office. A esto se le sumaron los 300.000 que ya hacían teletrabajo —según cifras del MinTIC para 2019— antes de las medidas que se tomaron cuando se declaró la pandemia.

En este proceso de transición laboral y cambio de lo presencial a lo virtual, las compañías deben girar y modificar su estructura organizacional e incursionar en nuevas soluciones y herramientas tecnológicas para garantizar la continuidad de las operaciones y salvaguardar la salud de sus colaboradores. Sin embargo, la situación actual ha revelado un aumento de los problemas de salud, cargas laborales y horarios extendidos de los colaboradores.

Esto pone en evidencia que algunas empresas tienen un enfoque limitado y poco conocimiento sobre las dinámicas sociales y empresariales que conlleva el trabajo remoto. Por eso deben preguntarse: ¿Cuáles factores son cruciales para garantizar el éxito en esta nueva normalidad?

La adaptabilidad y la resiliencia son fundamentales para permitir que las empresas pivoten rápidamente en tiempos de incertidumbre. Además, es importante que construyan modelos de trabajo altamente distribuidos e independientes de la ubicación, que estén apalancados en nuevas herramientas tecnológicas que permitan espacios de trabajo colaborativo y diferentes canales de información.

Las organizaciones deben asumir riesgos e implementar herramientas o soluciones que permitan el acceso remoto de sus colaboradores y se pueda establecer un marco de ciberseguridad adecuado para el manejo de la información interna y externa de la compañía. Por otra parte, desde el área de recursos humanos se deben estructurar prácticas y sistemas de gestión de proyectos que garanticen la asignación de trabajo, la supervisión y la presentación de entregables.